El conservatorio entre Sócrates y Garcilaso de la Vega.

En el fortunio sueño de una persona que antes de dormir había hecho sus lecturas habituales, se reunieron el gran filósofo Sócrates y el maravilloso poeta Garcilaso de la Vega. El punto de encuentro fue bajo un árbol, en el crepúsculo de lo que parecía la culminación del día. Abril ya iba avanzado, y la gigante planta había florecido.
Llegado primero Sócrates al sitio, estuvo admirando el inigualable espectáculo que se expresaba en explosiones continuas de colores cálidos, era el paisaje, indudablemente, digno para la inspiración a un poema surrealista, o una pintura trascendental. Se acercó entonces Garcilaso por intuición, curiosidad o simple atracción hacia el árbol.
– ¿Eres tú el sabio Sócrates?- preguntó-.
– De eso tengo la certeza, compañero.
– Yo soy Garcilaso de la Vega, es un placer. ¿Qué hacemos aquí?
– No lo sé precisamente. Sospecho que una fuerza superior nos ha reunido, ¿pero con qué propósito?
– Tu intriga es la mía, amigo, pero la ignoro. Por ahora mi preocupación es la de disfrutar este momento y apreciar esta fantástica oportunidad de poder conversar con tan gran filósofo mientras el inspirador paisaje nos escucha.
– ¿De qué tema quieres conversar?
– Sobre el amor.
– Amigo, no hay tema del que tenga más conocimiento que de ese.
– El amor ha sido la razón de mis poemas.
– Amor es el sentimiento fundado en lo irracional, lo que trata de sintetizar miles de sensaciones. Es el nombre que el hombre necesita, en su terquedad, ponerle a todas las cosas que no entiende para marcarle un sentido a la vida.
– Concuerdo contigo. Amor no hay que limitarlo, sino darle alas. Dejar que gobierne, que dirija por sí solo todos los escenarios que le corresponde dirigir. Cuando escribía, no era yo, era el amor, que independiente de mi razón, pero no separada de ella, tomaba mis manos y las llevaba al papel. Se instauró en mi alma, en mi esencia. En más de una ocasión ya ni siquiera era el amor que escribía, sino mi amada, el reflejo de mis sentimientos hacia ella fueron los que tomaron la batuta. Tan sólo soy el testigo de la grandeza, el humilde portador, el instrumento; me dejo utilizar, con todo placer, me dejo llevar y así puedo ser pleno en lo que escribo.
– No me atrevo a agregar algo a todo lo que has dicho. Me quedo sin palabras con sólo pensar en tu argumento. Tu entusiasmo es admirable, no lo he visto por mucho tiempo, solamente lo recuerdo en el rostro de mis amigos cuando conversábamos de este tema en específico. Nada más puedo decirte que no dejes que el amor se confunda con el deseo, que Eros no se apodere de ti. El alma, como coche, esta conducida por dos caballos, uno blanco y otro negro; el blanco es el dócil, y el negro el obstinado. Cuando el caballo negro brinca hacia el amado obstinadamente, no obedece a las órdenes del cochero, que representa la razón; luego de ser amansado el caballo, el alma del amante puede acercarse con seguridad al amado, y este puede dejarse venerar por un amante sincero. El peligro está en dejarse dominar por el dios Eros y pensar que todo lo deseado, es lo amado. Muchas veces el deseo no es más que una venda en los ojos que nos confunde y nos hace pensar que tenemos la necesidad de esa persona deseada, cuando en realidad no nos complementaria o cuando ciertamente no es lo que en verdad buscamos.
– ¿Acaso no buscamos en el ser amado lo que carecemos? Como un complemento. La idealización de esa perfección es la utopía más deseada por el hombre. ¿Cómo es entonces que no podemos confiar en lo que deseamos, como si a mitad de la noche nos fuese a apuñalar por la espalda y robarnos el último aliento de vida?
– Querido amigo, tu planteamiento es totalmente razonable y sé de lo que hablas, pero yo me refiero a otro tipo de deseo. Lo que deseamos cuando estamos poseídos por el dios Eros no es siempre lo que realmente necesitamos; cuando deseamos en el ser amado lo que carecemos, no es envidia, sino el anhelo de poseerlo en búsqueda de un complemento. Podemos decir que tanto el amante como el amado pueden entregarse una amistad verdadera que no será comparada con la amistad que les ofrezcan otras personas por muy cercanas que sean, como amigos, hermanos o padres; eso es a lo que llamamos amor. En ese ámbito cuando Eros te posea (porque lo hará, es necesario), ya estando con el ser amado, no será una venda que te haga creer en la libertad, sino la libertad misma, porque ya sabrás lo que quieres y tendrás la sensatez de que lo que posees es lo que realmente necesitas. Un ignorante puede amar a un sabio, y ambos desean un poco la facultad del otro; como no la poseen en su propia unidad, se conforman con el hecho de que está en otro cuerpo correspondido, aunque esto signifique no poseerlo en su totalidad. Esto es lo que llamaste “complemento”. El amor y el deseo van de la mano, pero no son lo mismo y uno es consecuencia del otro (el deseo es consecuencia del amor, pero el amor jamás será consecuencia del deseo), el cuerpo, como recipiente, las reúne a ambas para entregárselas al ser amado, pero un hombre solo puede ser un buen amante cuando está regido por los dos elementos en el orden que ya dije, pues si en el recipiente se encuentra sólo el deseo, será un sentimiento efímero y fugaz, no sobrevivirá ni tendrá trascendencia porque no tiene de donde alimentarse, no tiene un sentimiento concreto y fuerte del que pueda sostenerse. El deseo por sí solo no puede permanecer vigente en un cuerpo, necesita de una base, necesita del amor. Veamos entonces que es más probable que un hombre viva sin cerebro que sin corazón, asimismo es más probable que en el recipiente el hombre sea capaz de vivir con amor puro por algún tiempo, y que el deseo venga después. Es solo una suposición, pues el simple hecho de estar cerca de la persona amada representa un cosquilleo en el cuerpo que, apoderado por el dios, no nos hace más que querer besarlo, abrazarlo y no dejarlo ir.
– Excelente deducción, amigo Sócrates – respondió Garcilaso-. Entiendo entonces que hablas del deseo en dos planos diferentes: dos tipos de deseo, que uno es efímero y el otro es trascendental cuando está en presencia del amor. El amor puede sobrevivir por sí solo, tienes razón, ¿pero qué pasa con los olvidos forzados de aquellos amantes cuyo amor parecía inagotable, y que luego dejan de sentir la llama que en ellos vivía? Me lleva a pensar esto en que así como el deseo es confuso, el amor también lo es. Cuando las almas impuras buscan una satisfacción, son capaces de fingir amor, utilizan esa mascara para ocultar el deseo, que es lo único que quieren. Lobos que se disfrazan de ovejas. Amor no puede profanarse, y si alguien cae en las redes de un Eros disfrazado de amor, por lo menos podrá decir que todo lo que ha hecho lo hizo por el sentimiento más puro, estando enamorado, y no importa que el resultado no haya sido el esperado, porque el amor da todo sin pedir nada a cambio. Lo doloroso de la decepción puede servir para escribir, por lo que podemos sacarle provecho a la decepción aún y cuanto nos doliese. No hay que negarse a la idea del amor solo porque tenemos miedo de las desgracias que puedan ocurrir.
– ¿Qué es entonces estar enamorado? ¿Una sensación sublime que nos da la excusa de sufrir? – pregunto Sócrates de inmediato-.
– Estar enamorado nos da la excusa de amar sin limitaciones, el sufrir lo tiene cualquier situación de la vida, no es propio del amor o del enamoramiento necesariamente. No hay felicidad sin un poco de tristeza, porque entonces, ¿cómo podrás reconocer que en algún tiempo fuiste feliz? La tristeza es solo una oportunidad que nos da la vida para que la felicidad la remonte de nuevo. Si sufrimos por amor, fue porque previamente amamos, y esto, en conjunto o no, es lo que nos hace sentir vivos. Estar enamorado es contemplar y darse cuenta que el ser amado, en su interior, es digno de tener la grandeza y la admiración de un dios; es, por sí solo, un dios para cada amante correspondido. Ya no eres tú quien vive, sino ella a través de tu mirada. Y cuando duermes, duermes con ella aunque no esté; cuando lloras, lloras con ella aunque no lo sepa; aún cuando comes, o te enojas, es ella la que nunca te abandona en tus pensamientos. Únicamente estando enamorado te das cuenta que su belleza sólo es semejante a la de Venus, y la naturaleza, que las imperfecciones no están en ella; la creación más bella esta ante tus ojos, tendida en la cama, como indefensa y poderosa a su vez, como si supiera que la están mirando, sus montañas brillan con la luz del sol que entra por la ventana, y su bosque, húmedo por la lluvia, hace sentir a cualquiera en casa, como si pertenecieran uno al otro, y jamás se hubieran separado. Ya no eres tú, es ella viéndose a través de tus ojos. Y aun si supiera como la ves, no entendería el amor que te hace sentir, porque sólo lo sabes tú y ni tú mismo lo comprendes. Eso es estar enamorado.
– ¡Por Júpiter, que ese es mi mismo pensamiento! Tienes toda la razón, mi buen amigo, no tengo nada que decirte, más que te has ganado mi admiración.
El cielo había cambiado. En colores azules, blancos y celestes se movía en espirales, como si el viento fuese visible. La luna brillaba, modesta, adornando hermoso escenario a un costado. Esto ocurría mientras Vincent Van Gogh miraba por la ventana del cuarto sanatorio de Saint Remy de Provence, lo que sirvió de inspiración para que pintara un cuadro que más tarde le daría el nombre de “La Noche Estrellada”. Y ahí, en miniatura, casi invisibles, están el gran filósofo y el inigualable poeta, plasmados en una pintura, en el punto más alto.

Imagen relacionada
Despertó entonces del maravilloso sueno el afortunado estudiante de letras, consciente de que fue testigo de una de las experiencias más memorables de su vida. Con ansias de volver a soñar algo similar, no paró de pensar el resto del día en el sueño. Y aunque no tuvo la grandiosa suerte de presenciar otro tan majestuoso, este fue sustento de su alma por el resto de los años, y la base de mucha de sus obras publicadas e inéditas.
¿Cuántos no querríamos tener la suerte de soñar semejante revelación?

 

 

 

Autora: Osmary Chirinos.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s