Los Booktubers y la literatura juvenil.

INTRODUCCIÓN

            En el siguiente trabajo se expondrá un análisis sobre los “booktubers”, una comunidad relativamente nueva en Youtube. Son lectores que suben vídeos, y el contenido es principalmente de reseñas u opiniones personales de los libros que leen. Es un tema que no se ha tomado mucho en cuenta en aspectos de investigación, y se ha ignorado a pesar de ser una comunidad en ascenso. Ya no se puede desviar la mirada y no hablar de un fenómeno que involucra la literatura, sólo por el hecho de que es muy contemporáneo y está ligado con la tecnología. Al no tratarse de un tema ya estudiado, con bases y contenido existente, la gente no le presta atención y tampoco lo considera serio o importante. Alguien debía comenzar a estudiarlo con respetabilidad. En esta breve investigación, que tiene la esperanza de desembocar otros estudios más avanzados con respecto al tema, se le dará a éste un enfoque desde el punto de vista social y psicológico; se hablará de las influencias que tiene este grupo con respecto a los jóvenes y cómo se relacionan con la literatura juvenil. Se acudieron a muchos canales Booktubers para estudiarlos directamente y no leer sobre el contenido, sino verlo; así como también se usó la poca información que existe en la red del análisis de este grupo de lectores, y algunos artículos donde hablaban brevemente de ellos.

 

¿Qué es un Booktuber?

Los “Booktubers” son una comunidad virtual que tiene su espacio digital a través del sitio web llamado Youtube. Son, principalmente, jóvenes entre 15 a 25 años que suben vídeos dedicados a todo lo relacionado con respecto a libros: sus opiniones personales, recomendaciones, reseñas, etc. Tratan de hacer conexión con su público, que es, esencialmente juvenil, tratando de hacer sus vídeos interactivos, no sólo creando el contenido ya mencionado, sino también un poco más dinámico como los “booktags”, que son vídeos que tienen una temática en específico, relacionada con cualquier tema. Estos van desde “opiniones impopulares de libros”, hasta áreas más específicas como un libro puntualmente, o una saga; “bookhauls”, donde muestran los libros que han adquirido últimamente, ya sea por regalos o compras. Son, en general, libros que aún no han leído y que tienen ganas de leer y reseñar más adelante. A veces se usa por el hecho de que los espectadores compran ese libro, o porque es popular en el mercado en ese momento; “wrap up”, donde, básicamente muestran los libros que leyeron en un tiempo en específico, ya sea en uno, dos o tres meses. En estos vídeos hacen una reseña de los libros; y finalmente, los “bookshelf tour”, donde el booktuber hace un recorrido por su biblioteca y va mostrando los libros que en ésta contiene, donde va comentando las obras que ya ha leído y las que le faltan por leer.

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La comunidad de los booktubers va creciendo en la red, y cada vez son más los chicos que a través de una pantalla, boombardean a su público con cientos de libros y toda la información al respecto, por lo que es muy común que ante los espectadores se presenten tanto buenos como malos textos, llegando al extremo de preguntarse si lo que promueven en verdad es o no literatura.

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No todo lo que se lee es literatura, y muchos no están conscientes de ello. Existen libros realmente buenos que están dirigidos especialmente hacia los jóvenes. Aunque desde la Grecia clásica pueden encontrarse interesantes antecedentes de la literatura juvenil (textos literarios dirigidos al cultivo del intelecto y la sensibilidad), sólo desde finales del siglo. XIX, cuando comienza a hablarse de la adolescencia como una etapa con peculiaridades psicológicas, hay ejemplos claros de obras dirigidas específicamente a este público: Así, no sólo Defoe o Swift, también Wells, Chesterton, Stevenson, Twain, Burnett, Alcott, May, Burroughs, Doyle y muchos otros han constituido durante años el patrimonio literario del adolescente. Muchos booktubers hablan ya sobre estos autores en sus vídeos, reseñando sus libros y recomendándolos. Sin embargo, estas recomendaciones, ¿qué tanto influyen en los jóvenes? O, más puntualmente, ¿acuden a los dichos canales, para buscar nuevos libros, o simplemente para entretenimiento? Actualmente, los vídeos que son más frecuentados por los espectadores, no son precisamente los de reseñas, sino más bien los interactivos, como los “TAG’s” o “hauls”, con una diferencia de hasta treinta mil reproducciones entre vídeos; esto lleva a preguntarse si en verdad los booktubers influyen de alguna mínima forma en la fomentación de lecturas entre los jóvenes. Existen muchos motivos por los que un chico puede seguir un canal de estos: por las reseñas, los libros que muestran, la persona que hace los vídeos o por las actividades más dinámicas; se cree que en muchas ocasiones a estas personas no les importan los libros que se muestran, sino quien los muestra. No están interesados en la literatura como tal, sino en las opiniones de los booktubers, ya sea porque admiran a esta persona, o porque tienen alguna afinidad con éste; cada día son más los jóvenes que están entre sus espectadores, estando al pendiente de las actividades de sus canales y todos los movimientos en las redes de sus presentadores favoritos, porque se crea un vínculo afectivo que ubica al booktuber en un ambiente amistoso o de familiaridad dentro de la realidad del espectador; por esta intención del público de dirigirse a sus canales sólo por ver al presentador, sin otro fin, es difícil que en los jóvenes transcienda la información y recomendaciones que en los vídeos se les dan, porque no les importa más allá de lo que están viendo; no buscan información del autor que se está mencionado, no buscan trasfondo del libro, novedades, y mucho menos leer la obra.  Esto no debe confundirse con la creencia de que los jóvenes no leen; sí lo hacen, sólo que no en la medida que se cree.  En una pequeña encuesta realizada a unas dos mil quinientas personas mayores de dieciocho años, donde una booktuber a la que también le preocupaba el tema, les preguntó por sus hábitos de lectura, se descubrió que el 19% no lee nunca, o casi nunca; el 8% lee una vez en el trimestre, aproximadamente, y el 29% lo hace todos o casi todos los días. De estos que leen, el 61% escoge el libro bajo su propio criterio, el 26,5% escoge los libros porque un familiar a un amigo se los recomendó, el 3,5%  se guían por la publicidad o por la crítica, y sólo el 2,3% se guía por las opiniones de internet, entre las que están los booktubers. Lo que más se ve en estos canales, no son las reseñas, sino cosas que tiene poco que ver con el contenido de un libro. Los espectadores (que no son todos lectores activamente), muchas veces prefieren un “booktag”, u otra actividad que en realidad no van tan de la mano con las lecturas.

 

En la formación lectora, los libros que se leen van muchas veces cayendo casi al azar en las manos de los recién nacidos en el mundo literario. La diferencia entre los que son lectores y los que no llegaron a serlo, es que el lector llega a engancharse con los libros según sea la situación que vive en esa etapa de su vida. Los jóvenes, cuyas experiencias están comenzando, están sintiendo por primera vez muchas cosas, y esas sensaciones nuevas pueden encontrárselas descritas en una novela juvenil, donde se hablan de esas mismas experiencias, y el lector llega a sentirse, a cierto modo, protagonista; así, de esa manera, cae en matrimonio de inmediato con la literatura. Quien no es lector, es porque aún no ha encontrado el libro que logre comprometerlo para siempre al mundo de las letras.

 

Al tener la accesibilidad de entrar a la vida de tantos niño y adolescentes a manera de entretenimiento, es importante ver el impacto que esta comunidad digital genera en la formación de los jóvenes lectores que están creciendo, y con qué tipo de lectura los están nutriendo. La facilidad de entretener a este público a través de los vídeos con el objetivo de hablar de libros (y por debajo de la mesa, con la intención de promover la lectura), provoca que los jóvenes pasen más tiempo frente a la pantalla, que ante un libro.

Mucha de la construcción intelectual de los jóvenes lectores que siguen a los booktubers se ve formada por las lecturas que éstos les exponen a través de los vídeos, y es notorio que lo que promueven muchas veces es sólo lectura, no literatura como tal. Los libros que en estos vídeos se suelen ver son aquellos en su mayoría pertenecientes a sagas, o novelas meramente comerciales, tal es el caso de la saga de “Crepúsculo”, por ejemplo, o “Bajo la misma estrella” de John Green. Las críticas que recibe la saga de “Crepúsculo” afirman que hay huecos en toda la novela, y ese es el tipo de lectura, que por lo comercial, está más cerca de los jóvenes. Los booktubers contribuyen al círculo vicioso de la comercialización, donde ellos, junto con las librerías, están dejando sin demasiadas opciones de lecturas a muchos niños y adolescentes, arrojándolos indeclinablemente a ciertos  libros, sin darles la opción de que lean otro que son realmente bueno. Las librerías venden únicamente libros populares, es muy extraño, casi imposible, que se pueda encontrar en estos lugares, alguna obra de, por ejemplo, buenos autores de literatura infantil y juvenil. Es preocupante porque muchos jóvenes no tienen la guía lectora más que de estas librerías, y sin una orientación de alguna persona que tenga conocimientos sobre el buen contenido literario, esos chicos comenzarán leyendo cosas muy malas en comparación a lo que pueden llegar a leer dentro de la literatura.

 

Las novelas juveniles comerciales como las mencionadas con anterioridad, y las novelas juveniles realmente buenas, llegan en especial al público joven por dos motivos: el trama y argumento. Muchas veces no les prestan atención a si el libro representó alguna innovación o no en la literatura, o si tiene influencias de otros escritores importantes. Esto atrapa a los adolescentes porque, precisamente, los protagonistas de dichas novelas, son personas de sus edades y que atraviesas por los mismos conflictos de ellos. Entonces, ¿en qué se relacionan los booktuber y sus espectadores con la literatura infantil y juvenil?  En que al ser personas jóvenes que están en una constante transición (de un sentimiento a otro, de una sensación a otra o en la misma transición de niño a adolescente y de adolescente a adulto joven), en una interminable exploración de todos los cambios que se están presentando en su vida, en una leve desesperación que los rescata del hecho de no ahogarse entre los problemas que surgen a esa edad, y los conflictos internos que por naturaleza aparecen, se sienten identificados con los personajes de los libros que leen, porque ellos también pasan por lo mismo. Ese deseo de tener la sensación de pertenecer a algo, formar parte de un grupo de personas con sensaciones similares, de saber que no está solo, de que no pasa por esos cambios él únicamente, es lo que hace que el joven sienta la literatura como un espejo, como un hogar, una manta que lo acobija. Esto se asocia con la identificación que se busca desesperadamente a esa edad desconcertante, y que es alcanzada al verse reflejados en el espejo del mundo literario a través de las novelas juveniles.

 

Se puede distinguir entre dos formas de identificación: cuando es el individuo el que identifica su persona a otra; y cuando el individuo identifica al otro (que representa la concepción de lo externo) con él mismo. Dentro del psicoanálisis, esto es muy importante para la formación del ser. En ocasiones, cuando coexisten ambos movimientos, se trataría de una identificación más compleja que explicaría la formación del “nosotros”. En los jóvenes, la identificación del otro con él mismo, es la que los hace sentirse compaginados con las novelas juveniles, y a su vez, con los booktubers como comunidad, los ve como sus iguales. En el entorno del niño y adolescente cuando son lectores, es muy poco probable que exista un “interlocutor literario” con el que ellos puedan conversar sobre lo que están leyendo (aquí identifican su persona en contraste con otra), hay en esto la sensación de un cierto nivel de soledad, de no ser comprendido o escuchado; sin embargo, a encontrarse con otros jóvenes cuyos intereses y hábitos de lectura son similares, se siente por fin perteneciente a un grupo, que es la constante identificación que busca el adolescente.

 

Freud distingue tres modos de identificación:

1) Como forma arcaica del lazo afectivo con el objeto, o sea una relación pre-edípica ambivalente.

2) Como sustitución regresiva de una relación objetal abandonada.

3) Cuando no existe catexis sexual del otro, el individuo se puede identificar con éste si tienen un elemento en común (por ejemplo: el deseo de ser amado).

 

El tercer modo de identificación es el que ocurre entre los jóvenes con el deseo de perteneces a través de las similitudes de las circunstancias por las que atraviesa.

 

La identificación, dentro del psicoanálisis freudiano, es un proceso de cambio que ocurre en el aparato psíquico. Así, la identificación es considerada como un proceso determinado del dominio del inconsciente, no es una simple imitación sino una apropiación. Freud explica los hechos llamados de identificación por la existencia de un elemento inconsciente común:

 

“Así, pues, la identificación no es una simple imitación, sino una apropiación basada en la misma causa etiológica, expresa una equivalencia y se refiere a una comunidad que permanece en lo inconsciente.” (Freud, 1900, p.168)

 

Por esta razón existen los booktubers, por la apropiación que sienten los productores y espectadores de una actividad creativa que les pertenece o de las que se sienten parte. La afinidad que entre ellos existe se da a cabo por el hecho de ser jóvenes, atravesar por cosas similares, por los libros y por la comunidad como tal. Se encuentra un hogar cuando el adolescente ve que del otro lado de la pantalla hay personas que al leer el libro que él también leyó, pudieron ver o sentir cosas similares a las de él. Se siente entonces dentro de una zona de confort, un espacio seguro. Le proporciona un sentimiento de seguridad similar al que se percibe en el hogar.

 

En definitiva, las formas de fomentar la lectura entre los jóvenes va cada vez más ligada al desarrollo tecnológico de la comunidad. Y es interesante cómo se usan estas herramientas para resolver soluciones prácticas desde psicológicas hasta físicas. Los booktuber son una comunidad que aún está creciedo y está en una etapa de consolidación, y aunque no influyan en los hábitos de lectura de sus espectadores como se espera, todavía cuentan con la iniciativa de acercar a los jóvenes a la lectura. Existen huecos en la base de estos chicos que hacen vídeos en Youtube, que no les permite ser más influyentes en los adolescentes, y es que se desvían muchas veces del tema principal: las obras. Sus críticas no son demasiado profundas y sus argumentos no son tan trabajados, pero no hay que olvidar que son comentarios de los libros de una forma libre, y que es una opinión muy subjetiva. Hablan de los clásicos, de las novelas juveniles y de novelas “comerciales”, y son las juveniles las más atrayentes gracias a sus temas. De esta manera se ve entonces la influencia que tiene esta comunidad digital en la promoción de la literatura juvenil, ya que su público está conformado principalmente por jóvenes. Sin embargo, sería más completo el aporte hacia el público si más allá de una opinión superflua que se limita a decir “me gustó o no me gustó cierta obra”, hicieran un análisis un poco más profundo, tomando en cuenta otros aspectos como influencias del autor, contexto histórico, relacionarlos con otros libros y otros datos, de esa forma sí se adentrarían a la literatura, y formarían no simplemente lectores por placer, sino letrados; así, de esa manera, estarían educando a sus espectadores y éstos aprenderían que una novela va más allá del “qué me hizo sentir”, o del “me pareció bonita”. Fomentar el pensamiento crítico en los jóvenes les servirá en todo momento, no sólo para analizar las lecturas, sino también para la creación de literatura, pues, se ha olvidado completamente al adolescente como “escritor” o creador. Se estarían formando el nacimiento del arte a través de pequeños granos de arena.

 

Cuando el arte se comprende, se siente, se adopta más allá de lo superficial, y se adentra a su núcleo, se reproduce por naturaleza. Si no se lleva al joven a este centro vital, sino que se deja como náufrago en la primera capa de la superficialidad artística, se promueven, en general y casi siempre, la lectura y el ocio únicamente. Son pocos los jóvenes que de una forma autónoma caminan solos en las conexiones del arte, y se educan ellos mismos para esa creación literaria. Así que, si se tienen las herramientas para darles una guía, como lo son los booktubers, o la tecnología en general, ¿entonces por qué no sacarles todo el provecho posible hasta agotarlas?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Bibliografía

 

 

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