Pedro Salinas.

Pedro Salinas

Salinas es uno de los escritores más consagrados dentro de la poesía, es su lirica amorosa la que le permite una conexión instantánea con sus lectores, como si sus poemas tuvieran la oportunidad de ser universales, himno de los enamorados. Dice Julián Marías en uno de sus comentarios: ”Alguna generación ha encontrado en la poesía de Salinas el tono que respondía a su intimidad, y a la vez ha descubierto en ella recursos expresivos de su amor vivido”.

En sus textos vemos reflejada la visión del autor que dirige su mirada a su amada y la eleva hacia un pedestal, exaltándola y atribuyéndole todas las maravillas del mundo como su fuesen obra de ella misma, convirtiéndola en una especie de Era terrenal de cuyo ser nace toda esencia de la tierra. El escritor José Luis Cano dice: “Cierto que la amada concreta es idealizada por Salinas, pero no es su belleza o en su misterio, como ocurre con los poemas románticos, sino en su capacidad de crear, de reinventar el mundo y sus maravillas”. Claramente es una característica de nuestro poeta, que utiliza elementos de la cotidianidad para construir su poesía. Salinas logra desligarse un poco de la estructura renacentista, donde la mujer se presenta idealizada en su plenitud, es decir, de una manera utópica, para convertirla en un ser que ya no es inalcanzable; la idealización todavía está, pero de una forma más sutil, dejando la imagen de la amada como un ser mas próximo, sigue siendo su diosa, pero encarnada bajo la piel de una mortal.

 

Importancia de la luz en Salinas:

Su poesía se caracteriza por ser muy personal y subjetiva, a tal punto que el lector puede sentir el amor con el que el escribió cada línea dirigida a su  amada, que luego se supo, fue fruto de la intensa relación que tuvo con la profesora estadounidense Katherine Whitmore. En el poemario “Razón de amor”, la luz es un elemento recurrente que utiliza el poeta para referirse a la imagen femenina. La mujer de cuyo nombre de desconocía entonces, representaba la luz, el rayo de esperanza en la vida de Salinas, es su punto de revelación amorosa; es el ser que, en medio de la oscuridad que pueda llegar a tener el día a día y sus circunstancias, ilumina cada espacio, muestra el camino, guía y da vida como el sol; sin su iluminación, se quedaría perplejo y desorientado. La luz, sin embargo, va más allá de la claridad, hay que enfocar la vista en lo que representa: muestra el camino y guía. En Salinas, la luz de la amada se representaba incluso en su voz, que por lógica, las voces no contienen luz o iluminación, pero si guían y al escuchar la voz del ser amado, el cuerpo de un salto se llena de vida. El referente a luz en Salina puede verse claramente estos fragmentos:

 

“Si la voz se sintiera con los ojos

¡Ay, cómo te vería!

Tu voz tiene una luz que me ilumina,

Luz del oír.

Al hablar,

Se encienden los espacios del sonido,

Se le quiebra al silencio

la gran oscuridad que es.

(…)

Y la luz del oír, en ese ámbito

que los ojos no ven, todo radiante,

se besan por nosotros

los dos enamorados que no tienen

más día ni más noche

que tu voz estrellada, o que tu sol.”

 

Hay otro tipo de luz porque hay otro tipo de oscuridad, otra forma de percibirla, ya no es solo la visible sino la auditiva. Hay que despojar el término “luz” del significado y dejarla disponible, vacía, para darle lugar al significante, y que se llene con lo que quiera comunicar el autor. Darle la oportunidad de quitarle las fronteras para que la palabra misma pueda tener flexibilidad de ser lo que nos sugiere el poema, y no encerrarnos en el significado de los diccionarios, pues ya no importa lo que la luz signifique, sino lo que representa.

 

Según Salinas, el nacimiento de los días se da a a partir del amor entre dos seres, la noche se transforma con cada movimiento y contorción del cuerpo que ha logrado forjarse al unísono con otro cuerpo, la luz ya no es la misma que se trata en el poema anteriormente citado, y es que en estas líneas son dos los seres a partir de los cuales logra darse la claridad. En el poema anterior, la mujer representaba la luz en la vida del poeta, ahora no es la mujer quien sola irradia ese resplandor, sino ambos cuando se aman, y esa luminiscencia, que se cree, sale de los horizontes, no es del sol, sino de los amantes, es gracias a ellos que se ilumina el día. En el siguiente fragmento se deja ver la idea que promueve Salinas a través de la luminosidad en pareja:

(…)

“Un día

es el gran rastro de luz

que deja el amor detrás

cuando cruza por la noche,

sin él, eterna, del mundo.

Es lo que quieren dos seres

si se quieren hacia un alba.

Porque un día nunca sale

de almanaques y horizontes:

es la hechura sonrosada.

la forma viva del ansia

dos almas en amor,

que entre abrazos, a lo largo

de la noche, beso a beso,

se buscan su claridad.

Al encontrarla amanece,

ya no es suya, ya es del mundo.

Y sin saber lo que hicieron,

los amantes

echan a nadar por su obra,

que parece un día mas.”

 

También podemos ver en Salinas las influencias de lecturas como El Banquete. El mito de los andróginos se ve reflejado en uno de sus poemas donde la idea del uno desaparece y se torna en dos partes que buscan unirse o volver y reencontrarse. Habla de la pareja amorosa como la unificación a través de besos, abrazos y gestos, demostraciones de afecto que saltan del texto. Vivimos en la terna búsqueda del alma que más se acerque a la nuestra, Salinas a previsto que la primera condena sigue siendo latente en cada espacio temporal, nos han quitado un pedazo del que estaremos en búsqueda eternamente, de soslayo miramos a los lados esperando conseguirnos en el otro, he allí la riqueza del texto que se presenta a continuación:

 

(…)

“En el primer encuentro

con la luz, con los labios,

el corazón percibe la congoja

de tener que estar ciego y solo un día.

Amor es retraso milagroso

de de su término mismo:

es prolongar el hecho mágico

de que uno y uno sean dos, en contra

de la primer condena de la vida.”

 

Salinas se ha propuesto esculpir en sus poemas la  figura de la belleza de una Venus hecha materia en la tierra, una mujer cotidiana que vive en sus días, que ha logrado tocar y que no es un amor lejano o inalcanzable. Te hace sentir enamorado con solo el hecho de leerlo, te invita a imaginar que eres tu el poeta, cantándole al oído a tu amada. Desde esta óptica, es uno de los poetas españoles con más riqueza lirica y astucia en la métrica. Cada espacio, cada encabalgamiento entre versos tiene si razón de ser, y el poema no sería el mismo de tener alguna cosa diferente. Es importante estudiarlo porque su forma de escribir es transcendental, tan sublime y e innovadora como el nacimiento de una rosa, y no se puede dejar pasar el estudio dirigido hacia un escritor tan sobresaliente como Salinas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Bibliografía

 

Cano José Luis, “Literatura española del siglo XX”, documento digital.

Salinas Pedro, Razón de amor.

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